La terapia floral, es un modo de acompañar los procesos de crecimiento y cambio por los que atraviesan quienes realizan una terapia psicológica o se encuentran transitando por situaciones puntuales que contengan algun grado de sufrimiento psíquico o emocional.
Edward Bach (1886-1956) creador del sistema que lleva su nombre, fue médico homeópata, precursor y pionero en cuanto a terapéuticas basadas en esencias florales. El pensaba que "...nuestros temores, aprensiones, nuestras ansiedades y emociones, abren la puerta a la invasión de la enfermedad", y que las esencias florales colaboran genuinamente en evitarlas.
Cada una de las flores con las que trabajamos, contienen una vibración energética específica y diferente, por lo que movilizan energías de manera sutíl del cuerpo emocional, destrabando bloqueos emocionales y animícos lo que nos permite acceder a un mayor equilibrio y armonía.
Ayudan a transitar situaciones conflictivas sin tanto dolor, acompañando al paciente en su proceso interior de crecimiento.
Son un apoyo del proceso terapéutico, permitiéndole al paciente elaborar con mayor facilidad lo que ese momento la vida le presente.
Las flores van descubriendo sutílmente capas de conciencia y a medida que ello ocurre, el paciente va accediendo a cuestiones inconscientes, liberándolas hasta lograr un estado de mayor armonía y plenitúd del ser.
Los remedios florales toman de la naturaleza lo que ella nos brinda generosamente para nuestro beneficio, casi como un regalo, y que se encuentran disponibles para todo aquél que comprenda y pueda leer y extraer de ella sus mensajes.
La naturaleza nos enseña cómo debemos atravesar los diferentes ciclos de vida. Y las flores esenciales nos ayudan y acompañan a transitarlos.
Las Esencias Florales Misioneras, como su nombre lo indica, son oriundas de Misiones, Provincia en donde la naturaleza estalla en toda su belleza y esplendor.
Al ser autóctonas y compatibles con nuestra energía ejercen un poderoso efecto pues poseen una vibración afín a la nuestra. Por ello, me atrevo a decir que el efecto que producen es potente y a la vez sutíl cuando nos descubren sus virtudes.
Nos ayudan a armonizarnos rápidamente y equilibrarnos en aquellas áreas donde se lo necesite, por lo que nos otorgan felicidad, calma y esperanza.
Este es un sistema libre de riesgos, ya que las flores carecen de principios activos, y por ello son inocuas y naturales. Sólo debemos descubrir sus dones y disfrutar del néctar que tan generosamente la naturaleza nos regala.
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